sábado, 22 de agosto de 2009

ENSAYO

En la actualidad la educación en el ámbito de las ciencias básicas ¿está enseñando ciencias o formando futuros científicos?
Gabriela Muñoz Ortiz
Resumen
El presente ensayo trata de un breve análisis de la necesidad de enseñar ciencias en la actualidad y a que objetivos responde esta necesidad.
Postula la necesidad de contextualizar los aprendizajes a una sociedad en la cual impera el cambio e internet se hace cada vez más omnipresente, modificando no solo las comunicaciones, la sociedad toda.
La enseñanza de las ciencias debe estar orientada entonces a una formación integral.
Abstract
The present essay is a brief analysis of the need to teach science today and that objective responds this need.
Posits the need to contextualize apprenticeships to a society in which prevailing change and internet is becoming ubiquitous, modifying not only communications, the whole society.
Teaching Sciences must be-oriented then a comprehensive training.

Introducción
En una visión retrospectiva sobre los aprendizajes logrados en el ámbito de las ciencias , en particular en el sub-sector de química un par de décadas atrás, es posible rescatar sobre lo aprendido en la instrucción formal dos aspectos relevantes y trascendentes en la formación de las generaciones anteriores, la admiración por la genialidad del intelecto humano y su metodología de trabajo; como hombres entre comillas comunes, fueron capaces de maravillarse con una idea, perseguirla, perseverar a costa incluso de sus vidas, inspirados en la búsqueda de la verdad. Su constancia en el trabajo, lo que se puede entender como disciplina, la creatividad sublime, ver y buscar explicación ante lo que les maravillaba sin quedarse en la simple expectación.
La inclusión de las Ciencias básicas en el sistema educativo, responde a múltiples orientaciones, las cuales han sido revisadas una y otra vez, a través de distintos prismas y en diferentes épocas; estas revisiones han llevado a la reflexión propia de un quehacer humano, que no busca la obtención de productos, sino la formación de personas, no cualquier individuo, por el contrario el de aquellos que serán los depositarios del futuro como humanidad, por ello cabe preguntar sobre la validez e importancia y relevancia de lo que hoy se enseña, a si como lo que no se enseña, de las practicas pedagógicas desarrolladas, de la didáctica y sobre todo de la contextualización de dichos aprendizajes. Como lo plantea Vázquez-Abad J. (2009) “Cuando se pregunta qué deben saber de ciencia los jóvenes, la primera idea es sobre su finalidad. ¿Para qué quiere una sociedad esta educación? La segunda idea es la de su contextualización. ¿En qué sociedad?”. Pareciera ser que la enseñanza que hoy es impartida por lo regular semejante a la de décadas anteriores o a lo menos en la forma, no es lo suficientemente atrayente o motivadora para los alumnos, quienes evidencian la falta de compromiso con este proceso que muchas veces pareciera convertirse en decidía o apatía en lo que se refiere a las asignatura de ciencias. Como agravante de lo anterior lo señalado por Otero y Campanario, 1990; Campanario, 1995 (Citado en Campanario y moya (1999) “Uno de los «nuevos» problemas detectados en los alumnos de ciencias es que aplican criterios de comprensión limitados, de manera que no siempre son capaces de formular sus dificultades como problemas de comprensión; es decir, no saben que no saben” Al respecto “Pareciera qué,- en palabras de Pozo -, existiese una especie de conspiración cognitiva contra el trabajo del profesor”, señalar esto no es antojadizo o fatalista, por el contrario es este tipo de análisis en el debe ser abordado para reestructurar no solo el curriculum sino que con mayor ahínco las metodologías y la didáctica de las ciencias.
Desarrollo
Si originariamente la inclusión de las ciencias en el sistema educativo respondió a la necesidad de formar futuros científicos, hoy no debiese ser, al menos en forma prioritaria. Considerando las prácticas actuales y en relación a los objetivos planteados por el Ministerio de Educación , es posible afirmar que el objetivo es mucho más amplio. Sin embargo se arrastra tozudamente una forma de mostrar y enseñar ciencias de una manera bastante anquilosada, toda vez que en cuanto a conocimientos científicos, en general solo se enseñan, conceptos básicos y por lo general descontextualizados, casi dogmaticos, más basados en una ciencia fáctica, endiosada e infalible. Lo anterior no solo es incorrecto si no que peligroso. La disgregación del conocimiento para poder apropiarlo y hacer uso de él, nos ha llevado a modificar el entorno de una manera irresponsable y altanera. Al respecto de este enfoque M. Careaga B. (2007)
“Subyace a este enfoque una visión utilitaria y pragmática del hecho epistemológico, ya que la sistematización del conocimiento, expresado en las ciencias como formas de organización de dicho conocimiento, está disponible para que el hombre sea un ser que se enseñorea con la realidad, para someterla a sus propios deseos o necesidades, (…)”
En la actualidad predomina una forma de hacer ciencia que está profundamente relacionada con la tecnología en una espiral ascendente constante, muy lejana de la asignaturalización o parcelación. El desarrollo científico tecnológico donde las ciencias se integran sin orden jerárquico, muy por el contrario, en una mutua cooperación que ha propiciado el nacimiento de nuevas áreas del conocimiento como la Biotecnología, la Bio-informática, entre otras. De pensamientos que una vez se creían absolutos se ha evolucionado al reconocimiento de la incertidumbre. La conciencia de la simultaneidad, prevalece frente a la conciencia del tiempo y progreso. La realidad uniformadora de tiempos anteriores ha cambiado a las más diversas formas de vida; domina el pensamiento de lo novedoso y el afán de la inmediatez. Así el dominio de la informática y la electricidad calan cada vez más profundo en la civilización. Las cosas y los asuntos que importan realmente a la gente se han ido complicando, dando forma a una sociedad cada vez más confusa. Como plantea Schitman (citado en Torres Martínez, 2003)
“se nos ha enseñado el hábito de separar los componentes de los fenómenos de las cosas. Nuestro pensamiento es disyuntivo y reductor. (…) La ciencia clásica ha desintegrado la sociedad. Los estudios parcelados han desintegrado el problema global. (…) No obstante no es posible renunciar a las preguntas básicas ¿De dónde venimos? Y ¿Cuál es el sentido de la vida? Pero la ciencia moderna la tecnología no sabemos a dónde nos conduce.”
El Ministerio de Educación Chileno plantea que:
“El sector de Ciencias, compuesto por los subsectores de biología, física y química, tiene por propósito que los estudiantes comprendan conceptos y conocimientos básicos de las disciplinas científicas acerca del mundo natural y del mundo tecnológico que les rodea, adquiriendo en este proceso habilidades intelectuales y disposiciones distintivas del conocimiento científico”.
En atención a lo anterior es evidente que la enseñanza de las ciencias básicas tiene una orientación marca hacia la formación de los ciudadanos, el propósito entonces es el dar a todos los estudiantes una formación general básica en el ámbito del conocimiento científico. En este escenario pareciera ser que la realidad no es consecuente con el planteamiento de los objetivos dados en el plan de estudio, dado que aun existe un tipo de enseñanza propedéutica, similar al desarrollado a partir de 1950 o quizás desde antes. Hoy en una época donde la cantidad de información disponible sobrepasa la posibilidad natural de manejo individual, no es aceptable continuar con este tipo de prácticas, esperando transferir conocimientos y que estos sean asimilados de tal forma que los estudiantes sean capaces de comprender las temáticas , aprenderlas, integrarla, y transformarlas en nuevos conocimientos, si este proceso no está empapado de una visión del mundo post moderno en que la sociedad toda se encuentra en un permanente cambio. Los estudiantes de hoy a decir de Didier De Saint Pierre “Deberán realizar trabajos que aún no existen. Tendrán que usar tecnologías que aún no han sido inventadas. Se verán enfrentados a resolver problemas, que aún no imaginamos”. Dentro de este contexto asistimos a un periodo de la humanidad en que el cambio es lo único constante y considerando a la educación como uno de los quehaceres sociales más sensibles en cuanto a la formación de los ciudadanos y por ende a la sociedad toda, se hace ineludible la pregunta ¿Están recibiendo los alumnos las herramientas necesarias, para inventarse y reinventarse cada vez que las circunstancias, las teorías, las leyes, las experiencias cambien? La respuesta a esta inquietud es bastante compleja, pues no se debe determinar qué es lo que realmente necesitan los estudiantes hoy y que hacer para que adquieran dichas herramientas. Esperar que el trabajo en el aula sea el resultado de una reflexión consiente del quehacer pedagógico en que se incluyan el mayor número de variables, el espacio físico, los recursos, los contenidos, entre otros pero de sobre manera al estudiante en su particular y compleja realidad resulta fundamental. La pregunta ¿se considera al estudiante realmente y su acceso a nuevas formas de información? Puede ser que la mirada siempre atenta a los contenidos y a los resultados, solo permitan una visión sesgada de la realidad, en el sentido que se cree enseñar ciencias y es posible enseñorearse en esta creencia , cuando lo que realmente se hace es verter una serie de conceptos, historias y experimentos , que los alumnos pueden comprobar en un laboratorio con resultados más que conocidos y que bien podrían aprender directamente de los libros, de la simple observación e incluso de internet, entonces es válido preguntar ¿En qué aspectos debe ser puesto el énfasis?. La reflexión pertinente y la reformulación de preguntas básicas sobre el quehacer educativo deben desarrollarse en una forma crítica al respecto de los objetivos, las habilidades, las competencias y sobre todo los valores que es necesario desarrollar en el ámbito de la enseñanza de las ciencias básicas. La premisa los contenidos son solo los medios, para lograr el desarrollo de determinadas habilidades es válida, no obstante muchas veces estos contenidos entrampan de tal forma el proceso que en no pocas ocasiones el norte verdadero es perdido. A la luz de lo anterior y considerando el momento histórico actual el postular que lo relevante es el desarrollo de habilidades, competencias y valores, es primordial en este proceso. El profesor de hoy debe encausar sus prácticas en estos aspectos. No significa dejar a un lado los planes y programas, al contrario hacer uso de ellos para lograr el equilibrio. La idea que subyace en lo anterior es propiciar una visión holística de las ciencias para lograr el desarrollo tan anhelado de un ser integral. Individuos con los más altos valores en lo personal y en su actuar en la sociedad.
En el presente no es posible desatender ambas líneas de acción, la de enseñar ciencias para todos y la de formar futuros científicos o personas que se desenvuelvan en aspectos ligados directamente con este ámbito del saber. Lo que no lleva a nuevas interrogantes ¿Qué y cómo enseñar? Bien se puede entonces replantear la pregunta anterior como ¿Cuáles son los contenidos y las competencias que corresponde desarrollar?
Al tratar de responder estas dos interrogantes, se hace necesario considerar el fin último de la Educación. Formar individuos integrales, consientes de su realidad y de las potencialidades de su futuro, conocedores del mundo que les rodea y capaces de apropiarlo y modificarlo, no solo para su bien personal sino además para el de toda la sociedad. A decir de Augusto Hernández (2005)
“EL ciudadano de hoy requiere una formación básica en ciencias que aspira a comprender su entorno y participar de las decisiones sociales. Se trata de desarrollar en la escuela las competencias necesarias para la formación de un modo de relación con las ciencias (y con el mundo a través de las ciencias) coherentes con la idea de ciudadano del mundo de hoy”.
El ciudadano de hoy vive en una sociedad del cambio, de una complejidad creciente. La irrupción en la vida cotidiana de la red de redes. La omnipresencia evidente y necesaria de un cumulo de actividades científicas y tecnológicas cambiantes que se construyen y reconstruyen con una rapidez increíble, tanto que muchas veces no es posible visualizar todos los cambios o adecuarse a ellos. Hoy se habla de una generación de nativos virtuales (los alumnos han aprendido a ojear su cuaderno, frente a la pantalla del computador, escuchar su MP3 y de cuando en cuando, atender al característico sonido de Messenger que los alerta de la llegada de un mensaje e interrumpe sus estudios a pesar de los audífonos; contestan el llamado y vuelven al cuaderno. Pertenecen a una generación en la cual son parte de una telaraña de conversaciones, hilos invisibles que los mantienen conectados permanentemente. Las competencias a desarrollar en el ciudadano de hoy plantea Augusto Hernández (2005) (9) “ser reflexivo, analítico, autónomo, solidario, respetuoso, participativo, responsable, critico y autocritico, capaz de apropiar y de gozar de la herencia cultural y emplearla productivamente para comprender y transformar el mundo.” Lograr lo anterior es sin duda una tarea titánica que hace necesario que los contenidos y los métodos de trabajo sean significativamente incorporados. Es claro que la función del docente no es solo preparar o formar científicos para el futuro, es más bien formar individuos capaces de comprender las ciencias, avances tecnológicos y las implicancias que estos tienen en la vida diaria actual y futura. Desarrollar, como plantea Augusto Hernández (2005)
“aspectos como el cuidado de la naturaleza y el respeto a los demás(…) –entender- las ciencias no solo como sistemas de enunciados , (…) reconocer además de las limitaciones y contradicciones propias de la actividad humana, los valores más altos del trabajo científico: la solidaridad, la comunicación honrada, la cooperación eficaz, la voluntad de saber, la disposición a aprender y la disposición permanente a la reflexión.(…) la escuela pueden ser espacios de formación en los valores,(…)”.
Parece claro entonces que las prácticas pedagógicas deben orientarse más allá de la transmisión de contenidos o saberes. Es inminente la necesidad en esta sociedad del cambio el proporcionar una enseñanza cargada de valores, imbuida no solo en el saber sino en el saber hacer en armonía con el individuo, su entorno y la naturaleza. El rol del profesor es fundamental en este proceso. Al respecto Augusto Hernández (2005)(11)
“La competencias pedagógicas del maestro de ciencias, aludiría, de un lado, a su capacidad de crear el universo de los símbolos y de las practicas sociales a las que acceden sus alumnos, un espacio para manifestar de una mirada posible (la mirada interrogante propia de la ciencia) sobre el mundo de la naturaleza o el mundo de la sociedad y de otro, se referiría a su capacidad de reconocer: inquietudes, intereses y talentos, emociones y cambios en sus alumnos”.
En este análisis, sea revisado someramente nuestra realidad y las necesidades actuales de la enseñanza de ciencias básicas en el ámbito de la enseñanza media. No es posible finalizar de una manera concreta sin plantear una consabida relación la de la evaluación del proceso. Un tema nada tangencial en el proceso de enseñanza aprendizaje, esta dado por considerar el impacto que tiene este enfoque en los sistemas de evaluación, no podemos olvidar que este es concomitante a el proceso mismo Las innovaciones curriculares terminan fracasando si no son acompañadas de innovaciones similares en evaluación. Este proceso debe llevarse a cabo en términos de los grandes componentes que tienen que ver con los saberes y los valores para el desempeño del alumno, la evaluación debería aportar a la construcción, mas que la medición de una serie de logros o indicadores. Se debe abandonar el enfoque tradicional de una instancia punitiva para dar paso a un escenario que sirva de debate en los distintos equipos de profesores sobre las concepciones y acciones que sobre la evaluación.
Conclusión
La ciencia no es un conjunto de saberes y por tanto no debe ser enseñada de esa manera. La realidad cambiante en la que hoy se vive nos informa de un constante cambio. Los avances científicos tecnológicos y la imbricada red comunicaciones en que los alumnos se desenvuelven hacen cada día más necesario el desarrollo de una metodología de la enseñanza más activa y participativa. El componente insoslayable de un saber cargado de historia y valores para lograr un cabal hacer y sobre todo un desarrollo total del ser. Hoy son múltiples los recursos que pueden ser empleados en el desarrollo de este proceso. Las nuevas tecnologías han posibilitado una nueva realidad, la de la presencia permanente de una red. La red que permite una interacción permanente y que posibilita la gestión de nuevas formas del conocimiento y de relaciones. Potenciar el trabajo cooperativo a través de la red pudiera ser una alternativa viable en el desarrollo de la enseñanza de las ciencias.
BIBLIOGRÁFICA DE REFERENCIA
1. Vazquez-Abad J.( 2009, 14 y 15 de febrero ) “Reflexiones sobre la enseñanza de las ciencias en el sistema educativo: ¿Qué deben saber de ciencias los niños y los jóvenes? Foro internacional, sobre Educación Científica, Innovación Pedagógica y Didáctica de las Ciencias. Extraído el 17 de junio del 2009 http://www.educarecuador.ec/_upload/Ponencia.pdf
2. (2 y 3)Campanario. Juan Miguel y Moya. Aida 1999. ¿Cómo enseñar ciencias? Principales tendencias y propuestas Investigación en el aprendizaje de las ciencias. Departamento de Física. Universidad de Alcalá Henares. Madrid. Enseñanza de las ciencias v. 17 (2), 179-192).
4. Ministerio de Educación Los objetivos fundamentales y contenidos obligatorios de la educación media (actualización 2005) Decreto Supremo de Educación Nº 220 Santiago 18 de Mayo de 1998. (Páginas 123,124 y 125).
5. Careaga M. (2007) Tecnología de información y comunicación (TIC) en la docencia de Universidades chilenas. Relaciones entre expectativas de uso e innovación de las prácticas en la pedagogía universal. Tesis de Doctorado en filosofía y ciencias de la educación, Universidad Nacional de Educación a distancia, UNED, España. Resumen disponible en www.educ.cl/mcareaga/carr,w.y kemmis,s.(1988).
6. Schitman (citado en Torres Martínez, 2003) Torres Martínez R (2003) Los nuevos paradigmas en la actual revolución científica y tecnológica. Costa Rica. Editorial Universidad Estatal A Distancia.
7. Ministerio de Educación Los objetivos fundamentales y contenidos obligatorios de la educación media (actualización 2005) Decreto Supremo de Educación Nº 220 Santiago 18 de Mayo de 1998. (Páginas 123,124 y 125).
8. Didier De Saint Pierre (2009) ¿Están nuestros jóvenes aprendiendo lo que la sociedad moderna necesita de ellos? Extraído el 20 de julio del 2009 http://blog.latercera.com/blog/ddesaintpierre/entry/est%C3%A1n_nuestros_j%C3%B3venes_aprendiendo_lo
9. Augusto Hernández C.2005. ¿Que son las competencias científicas? Foro Educativo Nacional. Extraído el 10 de mayo 2009 del sitio.
10. Augusto Hernández C.2005. ¿Que son las competencias científicas? Foro Educativo Nacional. Extraído el 10 de mayo 2009 del sitio.